Democracia y Estado de derecho: una conversación pendiente
Es común escuchar a dirigentes políticos, organizaciones sociales, activistas y defensores de derechos humanos hacer llamados a defender la democracia. Sin embargo, pocas veces se explica que la democracia no puede entenderse separada del Estado de derecho. Pues ¿qué sentido tendría elegir gobernantes si estos no estuvieran obligados a respetar la Constitución, los derechos humanos y los límites al poder? Tiende a creerse que ambos términos son sinónimos. En realidad, se trata de conceptos distintos, pero inseparables. Si definimos la democracia como un sistema de gobierno en el que el poder político emana del pueblo a través de mecanismos de participación y representación política, mediante elecciones libres, periódicas y competitivas, esto exige que las decisiones reflejen la voluntad popular . Mientras, el Estado de derecho definido como un sistema en el que el poder político está sometido a la ley, exige que esas decisiones de las mayorías respeten la Constitución, las ley...