Duelo, dignidad e igualdad: ¿Por qué la crisis también expone las desigualdades que enfrentan las personas LGBTI en Venezuela?
Reconocer esto no divide ni resta importancia al dolor nacional; por el contrario, permite ampliar nuestra comprensión de lo ocurrido y garantizar que nadie quede invisibilizado. Las personas LGBTI enfrentan barreras estructurales que, en contextos de emergencia, se traducen en formas concretas de exclusión, desprotección y vulneración de derechos. En este arículo nos queremos referir a algunas de estas situaciones posibles.
Una de las principales dificultades radica en la falta de reconocimiento legal de los vínculos familiares. Parejas del mismo sexo pueden quedar excluidas de procesos fundamentales como la identificación de cuerpos, la toma de decisiones funerarias o el acceso a información oficial. En muchos casos, las familias de origen imponen decisiones que invisibilizan o desplazan a la pareja sobreviviente.
Esta realidad también impacta a niños y niñas criados en familias diversas. Si fallece la persona progenitora reconocida legalmente, sus hijas e hijos menores pueden quedar en un limbo jurídico, expuestos a separaciones forzadas de su núcleo afectivo o a decisiones administrativas que no respetan su entorno familiar real.
Las personas trans enfrentan un riesgo adicional: la negación de su identidad incluso después de la muerte. La utilización de nombres o marcadores de género que no corresponden a su identidad constituye una forma de violencia institucional que perpetúa la discriminación.
En los procesos funerarios, la dignidad también puede verse comprometida. La imposición de normas que no respetan la identidad o los deseos de la persona fallecida, así como la exclusión de sus redes afectivas, generan nuevos dolores en medio del duelo.
A esto se suma la discriminación en espacios de emergencia, como hospitales y refugios. La falta de protocolos inclusivos puede traducirse en trato hostil, exclusión o situaciones de riesgo para personas LGBTI, especialmente para mujeres y hombres trans.
Las dificultades también se extienden al acceso a ayudas, documentación, búsqueda de personas desaparecidas y representación en los medios de comunicación. Todo esto contribuye a una experiencia de duelo marcada por el aislamiento, la invisibilización y la desprotección.
La ausencia de políticas públicas inclusivas y la falta de respuesta institucional a demandas históricas —como el reconocimiento del matrimonio igualitario y la identidad de género— tienen consecuencias concretas en momentos como este. Lo que en tiempos “ordinarios” parece abstracto, en una crisis se convierte en urgente.
Nombrar estas realidades es un acto de humanidad. No se trata de establecer jerarquías en el dolor, sino de reconocer que la igualdad ante la ley y en la práctica puede marcar la diferencia entre ser protegido o ser olvidado.
En medio de esta tragedia, construir una respuesta más justa implica entender que la dignidad debe ser garantizada con urgencia para todas las personas, sin excepción.